HACCP: Determinaciones físico-químicas y microbiológicas
Muchas determinaciones físico-químicas se pueden realizar tanto en
la cadena de producción como fuera de la misma para aportar información
útil en un espacio de tiempo relativamente corto. Por ende, representan
armas poderosas para quienes esperan comprobar los procesos para
minimizar los inconvenientes microbiológicos.
Los análisis químicos rápidos, tales como la determinación del cloro en
el agua fría usada para la refrigeración de latas, o de la fosfatasa en
la leche pasteurizada, son verificaciones válidas sobre las medidas de
control.
De igual modo, las comprobaciones de temperatura, pH, acidez total, aw y
humedad pueden realizarse rápidamente y son útiles en los procesos de
comprobación cuando estos factores constituyen los medios de control en
un determinado PCC. Estas pruebas físicas y químicas constituyen métodos
normalizados, pero con frecuencia es necesario modificar esos métodos
para cuadrarlos a un propósito particular.
El análisis microbiológico tiene un valor limitado para la comprobación
de los PCCs porque el tiempo necesitado para lograr resultados no
permite con frecuencia la aplicación de acciones correctivas mientras un
alimento está siendo procesado. A pesar de ello, existen dos
excepciones.
La primera es la comprobación microbiológica de materias primas críticas
antes de su uso en el procesado. En el caso de la leche en polvo usada
en la elaboración de helado, se la puede analizar perfectamente antes de
su uso para revelar si contiene salmonelas.
Otro ejemplo que podemos mencionar es el almidón usado en alimentos
enlatados que podría ser analizado para determinar si el nivel de
esporos de termófilos se encuentra dentro de limites aceptables. En
estos casos, la calidad microbiológica de un ingrediente constituye un
PCC y puede ser valorada mediante análisis antes de su empleo.
La segunda excepción es la comprobación microbiológica de productos
terminados críticos antes de que lleguen a consumidores sumamente
susceptibles. Como ejemplos tenemos las fórmulas de alimentos infantiles
y determinados productos de pastelería. Algunas veces otros productos
terminados pueden ser sometidos a un análisis microbiológico.
Los resultados de dichos análisis revelan si el sistema HACCP ha sido
aplicado correctamente. Esto implica el control de los PCCs. En caso
contrario, es decir, si los análisis de confirmación indican la
existencia de un riesgo inesperado, deberá determinarse el origen del
fallo. Si no se logra descubrirlo por medio de los resultados de la
comprobación, puede haberse pasado por alto un PCC en el análisis de
riesgos, o puede haber sido ineficaz la comprobación de un PCC
existente.
En algunos casos, la mayor parte de los análisis microbiológicos sirven
de ayuda a las observaciones visuales y sensoriales y a las
determinaciones físico-químicas rápidas. Para que el análisis
microbiológico desempeñe un papel más importante en la vigilancia o
monitorización de los procesos será necesario desarrollar métodos
microbiológicos y técnicas de muestreo más rápidos.
Es frecuente que la comprobación la efectúen personas con escasa
preparación técnica, por lo tanto, además de precisar rapidez en la
obtención de resultados en la comprobación o monitorización de puntos
críticos, se necesita la mayor simplicidad posible. Sin embargo, se
están utilizando cada vez más, microprocesadores o dispositivos afines
para comprobar o monitorizar un PCC.
Estos instrumentos son programados para responder antes de llegar a una
situación de pérdida de control. Las grandes empresas alimenticias
disponen de recursos humanos preparados para realizar análisis químicos,
físicos y microbiológicos, junto con equipo moderno. Los métodos de
vigilancia o comprobación serán ajustados generalmente a métodos de
análisis que puedan ser aprendidos por personal no técnico.
Así, los responsables de los análisis deberán adquirir el conocimiento y
la destreza que se precisa. La aplicación del sistema HACCP va desde la
granja hasta el alimento preparado para la mesa. Como es lógico, los
responsables de comprobar los PCCS en la mayoría de las etapas de la
cadena alimentaria deben instruirse para usar procedimientos sencillos y
de fácil aplicación con del fin de cumplir con este objetivo. |