En términos de productividad, es normal y lógico que nuestra principal preocupación para determinar la eficiencia de nuestra fábrica (sea ésta pequeña, mediana o grande) sea el aprovechamiento máximo de los recursos, es decir, el uso de menos recursos para la obtención de más producto de mejor calidad, lo que nos genere una mejor rentabilidad.

Simple, ¿verdad?

Y, además, indiscutible.

El problema es que a veces no prestamos la atención necesaria al recurso más variable, más impredecible, más problemático y, también, más necesario. Nos referimos por supuesto al recurso humano.

Es común encontrarnos con dueños y responsables de negocios de alimentos que nos cuentan las peripecias que viven en el día a día con sus empleados, y cómo esto afecta en particular al desarrollo de sus operaciones.

No podemos olvidar que estas personas tienen todas una historia, probablemente totalmente diferente a la nuestra, y que cada una de ellas es un mundo aparte. Entonces, ¿cómo logramos que cumplan con nuestras expectativas para no caer en el juego de la alta rotación de empleados en nuestra área de fabricación y también en nuestra área de servicio?

La verdad, la solución no es tan complicada como puede parecer. No hace falta encontrar personas con años y años de experiencia en otras empresas y que nos den la seguridad de que todo va a estar bien.

Nunca vamos a conseguir que “todo” esté bien, pues siempre habrá variabilidad en el desarrollo de las operaciones y eso se puede considerar normal.

El objetivo al que apuntamos es a una estabilidad en el manejo de nuestros procesos, lo que necesitamos es disminuir al mínimo posible esta variabilidad.

¿Cómo lograrlo?

Como se mencionó algunas líneas atrás, la solución no es tan complicada. Todo está en nuestra metodología de capacitación del personal. Es un error grave pensar que un empleado que tiene experiencia previa va a llegar a nuestro negocio a salvarlo o a orientar a la perfección a los empleados antiguos. Esto jamás ocurrirá y, por el contrario, generará malestar, polémicas, peleas, y todas esas cosas tan normales que los seres humanos hacemos cuando nos toca enfrentar un cambio repentino. Por ello, lo recomendable es establecer un sistema continuo de capacitación del personal (sea éste nuevo o antiguo) en el que se incluya la orientación clara, concisa y documentada de todas las operaciones de las que consta o puede constar su trabajo determinado.

Suena largo y complicado, pero no lo es.

Nuestro deber como dueños del negocio o administradores será asegurarnos de que todo el trabajo de nuestro personal esté por demás claro para ellos, pues de lo contrario estaremos dando espacio a la especulación y a la falta de logística, que son sin lugar a dudas las grandes causas de errores que nos causan grandes dolores de cabeza y, peor que eso, grandes pérdidas de dinero.

A principios de año, evalúe los temas en que necesita instruir a su personal para mejorar los resultados obtenidos en el pasado. Habrá programas que siempre tendrá que incluir, tales como Manipulación Higiénica de Alimentos y Atención al Cliente.

Pero no olvide que cada negocio tiene una naturaleza diferente que lo hace único y que le ayuda a trascender en el mercado, por lo que habrá ciertos asuntos en que también tendrá que entrenar a su personal para optimizar los resultados.

Por ejemplo:

El sistema de manejo de inventarios que usted haya implementado para el negocio.

El desarrollo de operaciones de producción propias de su empresa.

La preparación estandarizada de productos de venta al público.

Entre otros.

No olvidemos también capacitaciones en el área de primeros auxilios, manejo de extintores de incendios, seguridad industrial en general.

Dé a su negocio un aire de profesionalismo que de seguro tendrá un importante impacto en su personal a través de una clara organización de su sistema de capacitación.

En los temas propios de su empresa, escriba manuales sencillos de fácil divulgación entre los empleados para que los temas estudiados sean mejor asimilados y asegúrese de siempre dar seguimiento a lo aprendido.

Recuerde que no importa que su empresa sea pequeña para que pueda parecer grande ante los demás, todo está en cómo usted maneje el tema corporativo, y eso depende en gran medida del nivel de entrenamiento, conocimiento de las operaciones y compromiso de su personal.

Con seguridad, la capacitación adecuada y constante es uno de los principales pilares sobre los que se asentará el desarrollo sostenido de su negocio.