Lesiones laborales: Tendinitis y bursitis
En varias ocasiones amigos heladeros nos han consultado
que hacer con respecto a ciertas lesiones laborales, que
están padeciendo ellos mismos o sus empleados.
La queja común es que, con paso de las horas de trabajo,
comienzan a dolerles las manos, y se siente un intenso
malestar en los hombros. Esto hasta el grado en que el dolor
impide al operario preparar y servir un vaso, cono o
cucurucho de helado.
El dolor puede ser muy severo, mantenido, sordo y molesto,
hasta el punto de imposibilitar a la persona para trabajar,
con aumento de la intensidad del dolor relacionados con
algunos movimientos.
Esto origina demoras en la atención al público, y muchas
horas de trabajo perdidas por enfermedad, de tal manera que
se convierte en un problema serio para la salud del operario
y para el empleador que debe buscar reemplazo calificado.
No es fácil capacitar a una persona en la atención al
público, que adquiera las habilidades del trato y la
velocidad en la preparación y entrega del helado por lo que
es importante evitar que el personal sufra estas
complicaciones.
El diagnostico puede ser “tendinitis” o “bursitis”.
Pero ¿que es la “tendinitis”? ¿que es la “bursitis”? ¿cuáles
son las causas? ¿cómo se tratan? ¿Se curan? ¿se pueden
prevenir?
En esta primer nota comenzaremos a considerar que son estas
dolencias, cómo afectan y algunos cuidados a tener.
En las próximas ediciones tendremos comentarios y
sugerencias de profesionales especializados en la prevención
y tratamiento de estos males.
¿Qué es la “tendinitis”? Básicamente es la inflamación de un
tendón. Los tendones son cuerdas fibrosas gruesas por las
que los músculos se insertan en los huesos. Cumplen con la
función de transmitir la fuerza generada por los músculos
para ayudar a mover una articulación.
¿Qué es la “bursitis”? Se denomina así a la inflamación o
irritación de una "bursa". Las “bursas” son pequeñas bolsas
situadas entre el hueso y otras estructuras móviles como la
piel, tendones o músculos, y su función es facilitar un
desplazamiento suave de estas estructuras.
Tanto los tendones como las bursas se sitúan próximos a las
articulaciones, por lo tanto, la inflamación de estas
estructuras es percibida por las personas afectadas como
dolor articular. Los síntomas ambas dolencias son muy
parecidos: Dolor y rigidez que se intensifican con el
movimiento y a veces hasta se llega a sentir entumecimiento
local. Este dolor aparece no solo al intentar trabajar,
puede aparecer incluso por la noche.
¿Qué las causa? Las causas pueden ser varias, pero en este
caso consideremos las tienen que ver con la situación
laboral.
Básicamente lo más común es el daño o sobreuso de estas
estructuras durante el trabajo, y particularmente debido a
malas posturas o acciones que sobrecargan una extremidad.
Tratamientos
Evidentemente con esta nota no estamos ni diagnosticando ni
sugiriendo tratamiento médico alguno, eso debe hacerlo
exclusivamente un profesional calificado con la
correspondiente historia clínica y el diagnostico
confirmado, pero sí consideraremos algunas ayudas para
evitar este tipo de problemas.
Los tratamientos que los profesionales ofrecen pueden ser:
Colocación de una tablilla o un aparato ortopédico removible
(inmovilización de la zona afectada).
Aplicación de frío local (al comienzo de los síntomas).
Aplicación de calor húmedo local (en los días posteriores).
Algunas modalidades de terapéutica física (fisioterapia).
Inyecciones de esteroides en la vaina del tendón, (para
controlar el dolor y a permitir el inicio de la
fisioterapia).
Medicamentos antiinflamatorios no esteroides como la
aspirina y el ibuprofeno (para aliviar el dolor y reducir la
inflamación).
Cirugía (solo en casos extremos)
Generalmente los síntomas mejoran con el tratamiento y el
reposo. Si la lesión es causada por exceso de uso, se
recomienda un cambio en los hábitos de trabajo para prevenir
la recurrencia del problema.
Una vez resuelto el ataque agudo de tendinitis y bursitis,
es crucial la prevención de recurrencias.
Evidentemente hay que prevenir estos problemas. Surge la
pregunta ¿Qué debo tener en cuenta en mi heladería para
evitar estos problemas? ¿Qué puedo hacer? ¿Qué debo tener en
cuenta?
Utilizar las férulas y protectores de las áreas
susceptibles.
Tomar la medicación indicada en tiempo y forma.
Hacer los ejercicios indicados por el profesional.
Adoptar la posición adecuada de trabajo para desarrollar
aquellas actividades que pueden provocar una recurrencia del
proceso.
Utilizar herramientas ergonómicamente correctas.
En la próxima nota consideraremos en detalle que hacer con
respecto al manejo del frío, las espátulas y otras
herramientas para servir, vitrinas y conservadoras, que nos
ayudarán a minimizar los riesgos y a solucionar este tipo de
inconvenientes.
Referencias bibliográficas
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Tratamiento.10.ª edición en español, correspondiente a la
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