Lo fundamental de manejar bien los colores
“La comida entra por los ojos”; este dicho popular es
muy cierto. Estamos muy acostumbrados a que los platos que
consumimos estén presentados y decorados a para hacerlos mas
atractivos, dándole con la forma de presentarlos o el
agregado de diversos elementos (líquidos, salsas, cremas,
vegetales, adornos) y así devolverles el color y textura
perdidos al procesarlos o cocinarlos.
Parte fundamental de la buena presentación de los platos
tiene que ver con la armonía de los colores, lo que hace mas
apetitoso lo apetitoso. Recordemos que el color es una
sensación que percibimos en base a la luz y el contexto de
los elementos y que dicha sensación puede variar de una
persona a otra. Los colores y sus combinaciones nos llaman
la atención, y en muchas ocasiones hacen deseable o no un
alimento.
De acuerdo a la apariencia y al color juzgamos la calidad o
estado del alimento. Así como las plantas venenosas
generalmente tienen un sabor amargo y desagradable, los
colores y la textura de los alimentos que podríamos consumir
nos dicen cosas para nuestra protección, pues por instinto
descartamos lo que tiene una apariencia desagradable.
Si notamos que la pulpa de una manzana se oxidó, esta deja
de ser atractiva y apetitosa. Si una sandía no es de color
rojo intenso, dudamos que está madura y sea sabrosa. Si un
trozo de carne vacuna tiene un color oscuro, no lo
prepararíamos para consumirlo.
Así que los colores mejoran la percepción y el gusto de los
alimentos y en muchas ocasiones son asociados con algún
producto o creemos que ese producto debe tener un color
determinado. Las naranjas nos parecen mas dulces si su
cáscara tiene un color fuerte. Y esperamos que un
bizcochuelo tenga un color amarillo intenso.
Hoy en día se utilizan mucho los colorantes para dar a
diversos productos el color que todos consideramos
“original” o darles una mejor apariencia. Se colorean los
productos lácteos y por ejemplo; a pesar que leamos en un
pote de yogur de frutilla (fresa) que solo tiene esencia con
ese sabor, esperamos que el yogur tenga un color similar al
de la fruta, los jugos de frutas, panes y bizcochos,
mantecas (mantequillas) y margarinas, carnes procesadas,
confites y en casi cualquier alimentos que necesite
recuperar su color original.
Todo esto nos lleva a ver la importancia de un buen color en
el producto. Pero también debemos recordar “las acciones
reflejas” que indican que un color en el lugar inapropiado
es automáticamente rechazado como indeseable.
No hay una regla universal de hasta donde llegar con los
colores y como o cuando aplicarlos, debido a que cada uno de
nosotros ve y siente de formas diferentes, y hay una gran
variedad de gustos. Pero si podemos tener en cuenta, lo que
mencionamos al principio; a veces rechazamos productos
buenos, porque el color no es el apropiado o el que
esperamos.
En el caso de los helados, es importante que cada sabor
tenga el color que uno espera que tenga. Notamos que en
ocasiones se abusa de los colores, lo que trae un rechazo
inconsciente de parte del consumidor.
Por ejemplo: algunas heladerías venden un sabor conocido
como “Crema el Cielo”, que esta hecho de crema americana, es
lógico que se asocie el sabor con el color del cielo, para
ello se utilizan diversos colorantes con base de azul.
Cuando se abusa del colorante, y el tono es un celeste muy
fuerte, ese sabor no es vendido. En algunos casos se nota
que el sabor a frutilla tiene un color demasiado intenso
casi fucsia. Este manejo inadecuado de los colores hace que
el producto tenga la apariencia de que es totalmente
artificial.
Haga la siguiente prueba: dé a varias personas a elegir
entre dos muestras de sabor chocolate, pero prepare una con
una tonalidad muy suave y la otra con un color marrón
oscuro, verá que la gran mayoría de las personas se inclinan
por la segunda. Es que, inconscientemente asociamos el color
del chocolate como un marrón muy oscuro y eso es lo que
esperamos de un producto que dice tener su sabor.
Otro factor importante es la combinación de colores para
realzar la belleza de la presentación. Por ejemplo, prepare
una copa helada, con chocolate y dulce de leche (dos sabores
muy apreciados, pero del mismo color básico), y como detalle
colóqueles, nueces o almendras garrapiñadas, o maníes
bañados en chocolate, pequeños trozos o tiras de kinotos,
higos en almíbar o dátiles y cubra todo con alguna salsa o
jarabe de color oscuro. A pesar de que cada uno de esos
elementos sea rico por si mismo, la apariencia de la copa
sea muy oscura, lo que no la hará apetecible.
El colocar una frutilla o cereza, una tirita de durazno,
como copete de una crema helada u otros postres no es un
ocurrencia por que sí, da un corte de color vivo, que hace
destacar el resto de los elementos.
En muchos casos, se le agregan algunos elementos que no
necesariamente serán consumidos, por ejemplo en algunas
copas heladas se colocan hojitas de menta con lo que se
logra hacer un corte en el color mejorando en gran manera la
apariencia general del producto.
Así que, por lo que hemos visto, el color ejerce gran
influencia en la preferencia del consumidor y en la
percepción sensorial de los alimentos. El maneja este tema
correctamente es un aspecto muy importante para destacar la
calidad de nuestro producto y hacerlo aún mas apetecible.
Colorantes naturales
Carmín: Se extrae de la hembra de insecto conocido como
Cochinilla. Se diseca el cuerpo (contiene hasta 19% de ácido
carmínico), se lo muele y tamiza hasta conseguir el pigmento
carmín. Cuando se solubiliza se obtienen líquidos de color
rojo magenta utilizados generalmente en los alimentos.
Mediante otras operaciones, se utilizan sobrantes y material
de segunda categoría para producir colorante de uso
industrial.
Es el colorante natural más estable y aceptado. Con él y sus
subproductos se da color a: yogurt, jugos de frutas,
confites, mermeladas, helados de crema, bebidas, embutidos,
jamón y alimentos que requieran el color rojo.
Bixina: Es un colorante vegetal, que se obtiene de las
semillas del Annato (Bixe Orellana).
La bixina es un carotenoide amarillo y se obtienen dos
pigmentos principales:
bixina (soluble en aceite)
norbixina (soluble en agua)
Ambas producen una solución de tono naranja. Con ellas se da
color a: margarinas, quesos, embutidos, snacks, bebidas,
yogurt, etc.
Antocianina: Es de color púrpura, se obtiene del
procesamiento del maíz púrpura que crece naturalmente en el
Perú y Ecuador.
Con el se da color a: bebidas, jugos de frutas, mermeladas,
gelatinas, dulces, etc.
Páprika: Se obtiene extracto de la oleoresina por la
extracción del solvente de varias especies de pimiento rojo
disecado.
El color es una mezcla del naranja y rojo. Se utiliza para
dar color a: bebidas, jugos de frutas, mermeladas,
gelatinas, dulces, etc.
Cúrcuma: Es un tubérculo del que se obtiene un color
amarillo. Se da color a: margarinas, quesos, embutidos,
snacks, bebidas, yogurt, etc.
Colorantes sintéticos
En la actualidad se utilizan mucho más los colorantes de
origen sintético, por varias razones, entre ellas que son
mucho mas fáciles de producir y por lo tanto económicos. Se
producen con los colores primarios y a partir de las
combinaciones se obtiene una gama abundante de colores y
tonos. Los hay aptos para el consumo humano y los de uso
industrial.
Se producen de la siguientes formas:
Granulados: Similar a las formulaciones en polvo, pero con
la ventaja de que ayuda a reducir el polvo en el ambiente.
Mezclas: Se hacen en polvo, soluciones concentradas y
pastas. Se produce una buena variedad de colores y gamas de
color, lo que hace mas fácil el manejo del productor.
Polvos: Generalmente solubles al agua, son la forma mas
utilizada. Tienen como gran ventaja que se obtiene una muy
buena uniformidad en la preparación del color.
La Sicología del Color
Toda persona generalmente muestra preferencia por
determinadas clases de colores. Aun sin advertirlo, los
colores tienen una considerable influencia sobre los seres
humanos.
En términos generales, los colores se dividen en dos grupos
sicológicos: frescos y calientes. El azul y los colores de
luz azulada son colores frescos. Los colores que tiran a
rojo o amarillo son calientes. El rojo es un color
estimulante, comunica alegría o entusiasmo. El azul es
calmante y se traduce en reposo, aunque en exceso puede ser
deprimente. Una persona puede llegar hasta a sentir frío en
un cuarto azul y calor en uno rojo, sin advertir la
influencia de esos colores en sus sensaciones de
temperatura.
Por lo general la gente muestra preferencia por las grandes
áreas de colores grises suaves interrumpidas por pequeñas
manchas de colores brillantes.
Ciertos colores pueden resultar agradables o desagradables
por motivos especiales. Una persona, por ejemplo, puede
asociar una experiencia desagradable con determinado color,
motivo por el cual ese color le disgusta.
Los colores lucen mejor en pares complementarios. Tales
pares son armoniosos debido a que en conjunto producen ondas
semejantes a las de la luz blanca y los acoge sin fatiga el
ojo humano. Además, los colores complementarios equilibran
los calientes con los frescos. Casi siempre conviene que uno
de los dos colores complementarios sea oscuro y el otro
claro: los complementarios puros causan fuertes vibraciones
que son desagradables a la vista.
Los diversos matices de un mismo color también armonizan.
Son armoniosas, por ejemplo, las combinaciones de durazno,
castaño claro, castaño intenso y anaranjado, porque todos
estos colores contienen anaranjado.