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El café:  Cultivo de Coffea (3ra. parte)

Para un buen cultivo de C. arabica es necesaria la aplicación de fertilizantes. El nitrógeno es necesario para el desarrollo de las partes vegetativas del árbol y afecta la altura del cultivo. La potasa (K2O) es fundamental, particularmente en lo que concierne al desarrollo de los frutos.

Normalmente, los suelos de origen volcánico contienen la potasa suficiente para permitir el cultivo continuado del café sin necesitar aporte exógeno. Esto mismo sucede cuando se practica el acolchado. En otros tipos de suelo, el contenido en potasa se convierte en un factor limitante para la producción tras unos pocos años de cultivo. El fosfato es necesario para el desarrollo de las raíces y para el desarrollo de las flores y de las yemas.

En condiciones de aridez es relativamente frecuente la deficiencia en fosfato, debido a la falta de disponibilidad al fijarse en el suelo. Pero en cuantiosos casos la respuesta a la fertilización con fosfato ha sido pequeña, por lo que se aplica como medida preventiva esencialmente. El calcio es necesario para el desarrollo de las yemas apicales y de las flores. Muchos tipos de fertilizantes contienen calcio con lo cual no es necesaria la aplicación de un fertilizante específico de calcio. El magnesio es necesario para conseguir una fotosíntesis eficaz y su deficiencia es bastante frecuente, y afecta la calidad del café más que el rendimiento. La cantidad de fertilizante a agregar se determina en función del análisis del suelo, siendo la relación K:Mg:Ca más apropiada de 1:2-3:4-6. Por otro lado, las deficiencias en hierro y manganeso están asociadas a los suelos de alto valor de pH y la mejor forma de corregirlas es mediante la acidificación del suelo.

La poda, una parte esencial del cultivo de C. Arabica, persigue diversos objetivos:

Existen diferentes métodos para efectuar la poda. La elección depende de muchos factores, como el espaciamiento, el cultivo de variedades normales o enanas, la velocidad de crecimiento, la presencia o ausencia de árboles que den sombra, la incidencia de enfermedades e infestaciones, y los costos de mano de obra.

 Las malas hierbas pueden ser un grave problema en las plantaciones de café debido a la competencia por los nutrientes y por el agua. Las hierbas salvajes y los juncos son el problema más grave y también el más difícil de arraigar. Las raíces de los juncos producen exudados tóxicos para C. Arabica. La erradicación completa de las hierbas malas no es práctica ya que se incrementa el riesgo de erosión. La aplicación de herbicidas sistémicos es cara pero eficaz si se siguen los procedimientos correctos. Actualmente se emplea “gliofosfato”, que es caro pero también controla los juncos y las malas hierbas de hoja ancha.


Fuente de información

Varnam, Alan; Sutherland, jane P. Bebidas: Tecnología, química y microbiología. Zaragoza, Acribia 1996

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