Estabilizantes usados en helados: Como elegir
un combinado
Elegir un combinado de emulsionante y estabilizante para un helado no es
nada fácil. Aunque entra en la composición como una cantidad ínfima con
respecto a los otros componentes, su papel es determinante para la
consistencia y el aspecto del helado.
La elección del más adecuado se realiza mediante la selección de los
criterios que mejor corresponden a los objetivos del cliente. En esta
elección se tienen en cuenta la fórmula, el proceso, las exigencias
referentes al equipamiento (viscosidad, transferencias, envase:
extrusión o a granel, condiciones de endurecimiento, almacenaje), el
comportamiento frente a la fusión, el aspecto organoléptico y el precio.
Además, si se aplican combinaciones en sobredosis, la consistencia del
helado se torna viscosa, gomosa, pegajosa o espesa.
Aspectos a tener en cuenta para la elección:
El tipo de materia grasa: El tipo de grasa utilizado es
importante a la hora de elegir el emulsionante apropiado ya que se
pueden encontrar distintos comportamientos. Los glóbulos grasos de la
nata son estabilizados por una membrana proteica muy estable que limita
la aglomeración en el freezer y luego acelera la fusión del helado. Los
glóbulos grasos de mantequilla ya no tienen membrana proteica y se
aglomeran mas fácilmente.
La cantidad de grasa: Es variable; y afecta a la dosis de
estabilizante. Esta dosis será inversamente proporcional al nivel de
materia grasa utilizado.
El origen de las proteínas: La leche en polvo reemplazante hace
que la reactividad del medio sea distinta, por lo que hay que tenerlo en
cuenta a la hora de elegir el estabilizante adecuado. Ciertos
estabilizantes reaccionan con las proteínas de la leche; si se deja
reposar la mezcla del helado, puede separarse el suero.
La cantidad de proteínas: Una dosis demasiado baja puede provocar
problemas: disminución de las propiedades de aireación, helado acuoso y
sin cuerpo. Esta perdida se puede compensar seleccionando un
estabilizante cuya capacidad de aglomeración sea importante.
El proceso: Es importante para optimizar la elaboración del
helado y evitar que las aglomeraciones de materia grasa se presenten en
cantidad excesiva o insuficiente. Aumentar la presión de homogeneización
o bajar la temperatura a la salida del freezer permite obtener un mayor
número de aglomerados.
Los estabilizantes utilizados en el helado y en los postres congelados
son los siguientes:
Garrofín: La harina de semillas de algarroba, además de
utilizarse en el helado de crema, se emplea en helados de frutas y
pastas.
Alginato sódico: Es hidrosoluble. Las mezclas elaboradas con esta
sustancia adquieren gran viscosidad, y los helados de crema fabricados
con ellas se derriten uniformemente como espuma. Hoy día se utiliza el
alginato más bien en preparados mixtos en unión con otros
estabilizadores. En medio ácido precipita el ácido algínico a manera de
gel, propiedad que se aprovecha en el helado de agua sin batido de aire
para evitar un rápido goteo, sobre todo en presentaciones con palo o
mango. Se obtiene entonces un helado “que no gotea”.
Propilenglicol alginato: Aparecen los grupos carboxílicos
esterificados con óxido de propileno. El propilen-glicol-alginato es pH-estable,
cuenta con buena capacidad formadora de espuma y sirve como
estabilizador en helados de frutas, especialmente para sorbetes.
Carragenanos: De acuerdo con el procedimiento de fabricación
utilizado, se obtienen productos de distinto grado de pureza. El
carragenato sódico es soluble en agua fría. Tienen particular
importancia para los helados de leche, ya que evitan la separación del
suero provocada por los galactomananos o carboximetilcelulosa. En la
actualidad se utilizan mucho con esta finalidad.
Agar-agar: Exhibe una elevada capacidad de absorción de agua. Se
emplea poco, debido a su alto precio. Muchas veces entra a formar parte
de mezclas estabilizadoras destinadas a la fabricación de sorbetes.
Carboximetilcelulosa (CMC): Se fabrica con un nivel de calidad
fácilmente repetible. Cuando se incluye en los helados de crema, éstos
alcanzan una “subida” por batido más alta. La CMC reacciona con las
proteínas; en las mezclas separa el suero. Los helados de crema
fabricados con CMC se derriten con rapidez, por lo cual la CMC suele
utilizarse combinada con harina de semillas de algarroba, harina de
semillas de guar y carragenanos. Por ser la CMC pH-estable, sirve muy
bien para la fabricación de sorbetes. Confiere a los helados de fruta
una textura un tanto granulosa, deseable en ciertos artículos (helado de
nieve, helado crujiente).
Metilcelulosa: Se emplea en helados de crema.
Celulosa microcristalina: Esta clase de celulosa se hidrata en agua,
pero no se disuelve en ella. Proporciona una elevada viscosidad a la
mezcla y es motivo de que el helado de crema se derrita lentamente.
Generalmente se combina con CMC o CMC-sódica.
Pectinas de baja esterificación: Sirven para estabilizar helados
de fruta y para fabricar pastas de fruta.
Goma xantan: Es pH-estable y fácilmente hidrosoluble. En los
helados que contienen leche no provoca la separación del suero, por lo
cual está indicada para sustituir a los carragenanos. Es interesante su
acción sinérgica con las harinas de algarroba y de semillas de guar. Se
recomienda para helados de leche y de crema una mezcla del 24% de
xantana y 92-98% de harina de semillas de guar. La xantan es
incompatible con la CMC.
Gelatina: Ha perdido su antigua importancia en la producción de
helado de crema, si bien para la fabricación de sorbetes no puede
renunciarse a la gelatina, debido a su acción estabilizadora de la
espuma. La gelatina sirve mejor mezclada con harina de semillas de
algarroba, harina de semillas de guar y pectina. Con alginatos, agar-agar
y carragenanos pueden presentarse enturbiamientos o precipitaciones en
la mezcla.
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Fuente de información:
Ensayo presentado por la empresa “Sanofi. Bio-industries”.
Paris, 1988.
Whistler Roy L.,Industrial Gums. Academic Press, 1973
Aspinall Gerald O., The polysaccharides. Academic press,1985.
Glicksman Martin, Food hydrocolloids. CRC Press,1980.
Timm Fritz, Fabricación de helados. Zaragoza, Editorial Acribia,
1989
Multon J. L., Aditivos y auxiliares de fabricación en industrias
agro-alimentarias. Zaragoza, Editorial Acribia, 1988.
Codex Alimentarius
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